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Nací en un barrio de malvón y luna…

 

Nací en una familia tanguera.

Mis viejos, y los 7 herma@s de mi viejo, milongueros de los años 40/50.

Nací en Palermo y me crié en los barrios de Saavedra, Nuñez y Munro, nada menos.

En mi casa se escuchaba tango todo el día.

Recuerdo las mañanas cuando mi vieja me despertaba para ir a la escuela, ya estaba sonando Radio Rivadavia con Héctor Larrea y los miércoles a las 21 hs la infaltable cita en Canal 9 con Grandes Valores del Tango.

Recuerdo los bailes de carnavales en el Centro Lucense de Vicente López o el Club Comunicaciones, que de niño, jugando con otros niños entre las mesas del salón, veía a los mayores bailar.

Queda patente en mi memoria los pies en un caminar lento, bien al piso y las parejas abrazadas y contenidas con ternura, como si estuvieran rezando o meditando.

Sus movimientos no eran nada espectaculares, pero no podía dejar de verlos y a veces cuando sonaba una orquesta más picada, veía algún “caminar compadrón” que se parecía a los movimientos de compadritos y malevos en las películas argentinas.

A los 12 años mi viejo me insistió en que aprendiera a bailar tango, "el tango va a volver" me decía. ¡y cuánta razón tuvo! ya que en esa época el tango estaba casi moribundo.

Aprendí con el y mi vieja, pero mi generación no bailaba, es más, el tango estaba defenestrado y lo contrastaban con el rock. El rock era para los jóvenes y el tango “era de viejos”. Así que los pubers y adolescentes de mi tiempo no se interesaban por el tango, entonces me era muy difícil practicarlo.

Años después y después de yirar la vida, el tango “me esperaba” en Europa y “me pico – el famoso - bichito" y desde entonces no paré nunca más.

Con una voracidad casi obsesiva, viviendo en España, miraba videos en youtube y elegía parejas que para mi criterio bailaba tango y observando además, lo que para otros, es tango.

Luego con una amiga en Palma de Mallorca practicábamos todo el día, intentando entender conceptos y unir la naturalidad del tango de mis mayores con el tango “académico” de secuencias sin alma que se veía en muchos videos y en algunas clases.

Justamente, “el tango” que vi de niño y que mastiqué desde adolescente no estaba presente .

Para mí el/la buen/a bailarín/a  no te quiere deslumbrar demostrando su destreza, sino, te seduce (sin pretenderlo) moviéndose de una manera poética.

Eso que hace que sea lo que es, ese no se que que hace que un movimiento sea una pincelada. Un giro; una serpentina. Una quebrada, dos juncos que dobla el viento y un corte la mirada de una pantera.

Veía si, muchos  exquisitos movimientos y secuencias perfectamente sincronizadas, pero sin "ese reclamo de amor".

Después viví en Alemania y bailando cerradito con lungas nórdicas en milongas, me encontraba con sorpresas que no terminaba de entender. ..

En casi todas las milongas, te pasaban algunas tandas con temas de AC/DC, Frank Sinatra y otros ritmos, y que la gente bailaba con pasos de tango. 

Y los más sorprendente es que ¡a eso le llamaban tango!

Así que pensé que en Europa había algo que no andaba bien. Algo pasó que llegaron a tergiversar a la danza del tango

Esto era incomprensible para mí, así que en ese afán de tener una coherencia para mi mismo empecé mi blog:, una bitácora virtual, donde exponía mis conceptos y mis vivencias sobre el tango.

Blog que continúo hasta hoy.

Después de Alemania la vida me manda de regreso a Argentina, a Mardel, donde vivían mis viejos, después de haber yirado 11 años por Europa.

Y de vuelta al pago, pensé, ya que estaba en la tierra del tango, era la gran oportunidad para aprender en serio.

Pero, mayor fue mi sorpresa al ver que sucedía lo mismo que en Europa, muchas figuras, muchas secuencias pero pocos conceptos. Mucho “rintintín” como diría Carlos de La Púa en su La Chencha Engrasada.

Hasta que me topé con un profesor que tenía respuestas a todas mis preguntas.

Fue tan groso para mí que lo bauticé con todo mi corazón como "Mi Maestro", al profesor Santos Giannetto.

Este hombre me enseño y corrigió todo lo esencial dada mi altura, que es mínimo una cabeza que la media argentina.

Clase tras clase nos hicimos amigos y me fue contando sus vivencias con el tango y de donde tenía este conocimiento “casi científico”.

Me contó de su maestro y amigo Rodolfo Dinzel, un "loco" que dedicó su vida a investigar la danza del tango junto a su compañera Gloria Dinzel.

Los maestros Dinzel, fueron los creadores del Sistema Dinzel (el único sistema pedagógico de enseñanza del tango en el mundo) y de la Universidad del Tango.

Además, fueron parte del elenco de la compañía Tango Argentino, que al mostrar la magia del tango en los escenarios del mundo, (en los 90), despertó mundialmente el entusiasmo por la danza.

Los DInzel, además de formadores de grandes bailarines que hoy se dedican profesionalmente, me atrevería a decir, casi todos los grosos que hoy existen, pasaron por las clases de “Cacho” Dinzel.

A medida que profundizaba en todo lo que me enseñaba el maestro Santos, y sobre todo porque veía un avance notable casi día a día, me dije que tenía que conocer a Rodolfo Dinzel. Mi lógica era simple, si Santos era un fenómeno, ¿Cómo sería su maestro?

Así que me vine a Buenos Aires a conocer al maestro Dinzel y estudiar en la Universidad del Tango – CETBA para hacer la carrera de Instructor de Tango que es de 3 años (con titulación oficial).

El maestro Rodolfo “Cacho” Dinzel generosamente me abrió las puertas de su estudio, el Estudio Dinzel, un lugar especial con una atmósfera hermosa, una especie te templo zen festivo del tango.

Nunca imaginé que conocería a alguien así.  Para mí el maestro Dinzel era como un Buda o un maestro zen del tango.

Creo que muy poquitas veces le pregunte algo en sus charlas, me limitaba a escucharle con total atención y a absorber todo lo que podía de su sabiduría. Entraba con una pregunta y salía con 100 más. Estar cerca suyo era transformador.

Terminada la Universidad, un espacio increíble, donde estas 5 horas diarias, aprendiendo sobre la danza del tango gracias a nuestra enseñanza pública y gratuita estatal de Argentina, con una calidad docente y un ambiente familiar que siento que es una bendición estudiar ahí.

Y así con un largo, y corto a la vez, camino de más de 10 años ininterrumpidos aprendiendo, bailando, practicando, milongueando con el propósito  de ser el mejor bailarín que pueda llegar a ser de mí mismo y adquiriendo una formación pedagógica, que sumada a la experiencia diaria, me permite darle a cualquier persona las herramientas para que aprehenda a bailar tango.

Con mis dos grandes maestros aprendí algo: que se aprende enseñando y que en la vida hay que ser generoso ya que todo lo compartido te vuelve multiplicado de miles de formas y maneras.

Por eso este espacio, para ofrecer lo que sé y aprender de vos. Para expandir esta maravilla, que casi 160 años atrás, hemos creado los argentinos y que todo el mundo respeta y admira  y que te lleva a un viaje de ida, como todo autentico viaje.

 

¡Bienvenido y Gracias!

Guillermo Brizuela

 

Mi Escuela de Tango * El tango es Transformador

  Creado por / Created by Guillermo Brizuela

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