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Clases de Tango en Buenos Aires

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Clases de Tango en Buenos Aires



Quiero que no pierdas tu tiempo ni tu dinero y empieces a bailar cuanto antes con una buena base que te sirva siempre.



"Nací en un barrio de malvón y luna…"


"El que te baile bien debe ser púa,
manyado entre la merza de los guapos,
haber hecho un jotraba de ganzúa
y tener la sensación de la cafúa
al atávico influjo de los trapos."


Extracto de poesía lunfarda: TANGO VIEJO, 1928
Del libro La Crencha Engrasada
Autor: Carlos de la Púa

Una vez un maestro nos hizo una pregunta a cada uno y debíamos responder de manera inmediata y espontáneamente.

Cuando llegó mi turno sin saber que cual sería esta,  me preguntó: ¿Por qué le gusta el Tango? Mi respuesta inmediata fue “Porque me siento identificado”.

Posteriormente me quedé pensando en la respuesta que le había dado y es verdad, a veces pienso que el tango es un traje a medida para mí.

Traje para mis emociones, mi sentido de la vida e incluso estéticamente. Seria pretencioso decir que soy tango, aunque todo/a aquel que ama algo en definitiva se convierte en ello.

Si puedo decir que me siento como pez en el agua, cuando enseño, cuando bailo, cuando participo de un torneo, cuando entro a una milonga y cuando disfruto ver bailar desde mi mesa.

Hace años descubrí que amaba enseñar esta maravillosa danza y consideré que era oportuno formarme como docente de alguna manera, porque no quería exponerme a la enseñanza, después de conocer grandes maestros/as y grandes bailarines si no iba a hacer algo serio y responsable.

¡Fue un desafío!, pero lo hice y lo hago dando cada clase con dignidad y respetando a la danza del tango y todo lo que ella significa.

Si bien mis primeros maestros sin pretenderlo fueron mis padres, cuando mi viejo (milonguero nacido el 32) a mi edad de 12 años me dijo: “Vos tenés que aprender a bailar tango” y sin darme muchas opciones una vez por semana me enseñaba en el comedor con mi vieja.

Aunque desde ese entonces el tango no fue una prioridad en mi vida si era algo tan natural que sentía que todo era tango, para mí era como tomar mate.

En el 2006 vivía en España y decidí empezar a ir a las milongas, sentí ese llamado del tango y desde entonces me “pico el bichito” y no paré nunca más.

Al volver a Buenos Aires después de vivir 11 años en Europa me formé con varios maestros/as y decidí estudiar el -Instructorado de Tango en el CETBA-Universidad del Tango-, una carrera oficial de 3 años creada por los maestros Dinzel.

Además tuve la dicha de estar en el Estudio Dinzel, dos años al lado del maestro Rodolfo “Cacho” Dinzel, un gigante al que nunca podré agradecer tanta generosidad. Estar a su lado fue una bendición de la cual estoy eternamente agradecido.

En esa etapa entendí lo que es ser verdaderamente ser un docente del tango, algo que, lamentablemente hoy día, está muy empobrecido y ninguneado.

Una de las cosas que para mí es fundamental para enseñar a bailar es tener un concepto holístico sobre la danza del tango, es decir, tener un por qué y un para qué, ya que cada persona es un Universo con distintas necesidades y distintas motivaciones.


Mi idea es que cada persona salga bailando tango, su tango. No quiero alumnos clones o precondiconados pero sí que tengan un respeto por la historia y evolución de esta danza, es decir por su esencia.

Y si tienen la búsqueda, comprendan que la persona y la danza son el artista y la obra a la vez.

Obra tan ínfima que desaparece a cada paso como el vuelo de un pájaro y tan poderosa que quedan impregnados en momentos de emociones en nuestro ser.

Desde hace varios años me dedico en particular a enseñar a Inciales, es decir, gente que no sabe nada de nada de la danza y a Principiantes, es decir, a quienes saben algo y que ya quieren pista, pero les falta ajustes y confianza que le den solidez a su baile.

En un tercer nivel que son los Intermedios, es decir quienes ya tienen una técnica, una danza pero buscan una estética, un estilo de danza más compleja.

Para mí, en el tango social, la enseñanza termina en este nivel. La evolución sigue en definir un estilo propio.

El nivel Avanzado para mí no existe en la enseñanza del tango social.


Quien sigue tomando clases está en busca de un nivel profesional o de escenario y considero que existen excelentes maestros/as que puedan crear verdaderos diamantes en este nivel.

Quizás algún día tenga la dicha de poder enseñar a profesionales.

Hay algo importante que a veces no se tiene en cuenta; hoy día, a diferencia de tiempos no muy lejanos aprender cualquier habilidad es más fácil y efectiva porque los conocimientos aplicados a la manera de enseñar y de aprender son multidisciplinarios y multifacéticos.

El que antes era un patadura, seguramente nunca iba a poder bailar, pero hoy el patadura no existe.

La mecánica de los movimientos, los elementos que hacen a la bioenergía, la percepción, el trabajo emocional, entre otros permiten a cualquier persona poder bailar dignamente. Permite conectar su cuerpo con sus emociones, la percepción del otro y la música, esa Hada que te embruja con sus melodías y sones.

La paradoja de como aprendían nuestros padres y abuelos, época donde no existían profesores ni maestros y el tango se aprendía por “generación espontánea”.

Para ellos todo esto lo aprendían de forma inconsciente porque usaban su cuerpo para casi todo.

Ahora lo hacemos al revés, aprendemos a ser  conscientes para llegar a la naturalidad.

El tango te rompe tu desnaturalización psico-corporea y te vuelve a lo natural. Es decir la danza hace libre.

Esa época, los años 40 y 50, fue la más creativa y la cubre máxima de la evolución de la danza porque había en los bailarines un poderoso afán de ser los mejores.

Si recuperamos esa misión podemos hacer un Renacimiento en la danza del tango que dignifique y potencie lo que hicieron nuestros padres y abuelos.

Ese entorno de antes ya no existe, entonces si querés aprender a bailar necesitas un / a profesor / a que te introduzca en esta fabulosa danza

Si me lo permitís yo puedo ser tu mentor para que aprendas como aprendiste las cosas que más te gustan y guiarte a que desarrolles las habilidades que hay en tu interior y llegado el momento vueles libre a cielo abierto.

Te espero,


 Guillermo Brizuela

 
Guillermo Brizuela - Clases de Tango en Buenos Aires



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